Si no es honor, regalarles letras ya es un pleno gusto para mí. Pero el día de hoy les propongo un intercambio. Si nos leen, comenten. Es completamente sencillo dejar un comentario debajo de cada entrada, sino, el chat sigue siendo gratuito. Nada valoro más dentro de mi escritura que el comentario de quien me lee, estoy seguro que Laura tendrá un comentario cercano a parecido acerca de sus fotos y reseñas. Anden, que aquí estamos para eso, para leernos.
En fin, la noche cae y extiende su lienzo para escribir:
De la realidad prefiero su tangibilidad, elijo el más sensible contacto antes de perderme dentro de la irrealidad propia de la indiferencia, le temo al sosiego pleno y a su guarida de pasividad enloquecida. A penas espabilado de la aparición de su mañana, le pido al día germinante me haga encontrar algo aún vivo, sollozando, debajo del derrumbe de la rutina, sin embargo del desgarro, qué importa si ha de dañar, que haga hallar en su fortuna el hacerme romper en llanto para hacer lo mismo con la barrera que obliga a mi existencia distar del mundo; van a caer las lágrimas hasta la tierra para hablarles de mí y notificarle que a pesar de la liviandad, me mantengo sobre ella. Y espero responda, le comente a los árboles y sus hojas informen al viento que es menester cabalgar hasta mis impávidos lienzos faciales para entregar el más perfecto plano de un rostro suspirando para hacerlos ejercer el suspiro que conecte mis adentros de una vez con la realidad en la que mis ojos ya llevan algún tiempo sin confiar. Habiendo exhalado dudas y prejuicios colgantes de la última extensión del suspiro, reconocer que aún hay algo de mí en el mundo y poder hozar dejar palpar al mundo algo de mí.
jueves, 8 de marzo de 2012
Realidad
lunes, 5 de marzo de 2012
"Eva Luna" Isabel Allende
La entrada anterior es un fragmento de un cuento que se estará publicando poco a poco. Y debo decirles también que este blog, realmente ya no es sólo mio. Lo estoy compartiendo con un amigo llamado Felipe, sí, ¿cómo la ven? un niño y una niña compartiendo letras. Me parece interesante, y digamos que él escribe, todo lo que vean relacionado con dulces palabras, bueno la mayoría serán de él, que yo me encargo de lo demás.
Muchos y muchas que leían Pecados Literarios, habrían podido leer alguna vez que Isabel Allende es mi escritora mujer favorita (Laura), aún dudo sobre las razones, pero el simple hecho que su escritura me sea tan hipnotizante la ha convertido en una lectura tan placentera como entretenida.
Título: Eva Luna
Autor: Isabel Allende
Precio: $122.00 pesos mexicanos. (Dependiendo el Formato)
Sinopsis:
En Eva Luna, su tercera novela, Isabel Allende recupera su país a través de la memoria y de la imaginación. La cautivadora protagonista de este libro es un nostálgico alter ego de la autora, que se llama a sí misma "ladrona de historias", precisamente porque en las historias radica el secreto de la vida y del mundo. Como una moderna Scherezade, Eva Luna convierte su vida en una tragicomedia por la que desfila una sorprendente galería de personajes: un embalsamador de cadáveres, una madrina que sobrevive a una decapitación, una mujer con cuerpo de hombre, un fotógrafo austríaco atormentado por los recuerdos del nazismo...
Con ternura e impecable factura literaria, Isabel Allende perfila el destino de sus personajes como parte indisoluble del destino colectivo de un continente marcado por el mestizaje, las injusticias sociales y la búsqueda de la propia identidad. Este logrado universo narrativo es el resultado de una lúcida conciencia histórica y social, así como de una propuesta estética que constituye una singular expresión del realismo mágico.
Debo aclarar hay un libro llamado "Cuentos de Eva Luna" que si, es de Allende pero como lo dice el título, son cuentos, y está este libro llamado "Eva Luna" La novela, por así decirlo.
De hecho este es el libro que en este preciso momento estoy leyendo, y como siempre Allende tiene la perfecta manía de convencerme y tratar de fusionarme con su libro, lógicamente todo cobra vida.
sábado, 3 de marzo de 2012
Su caminar transita por mi estancia.
Encontré en las filas de árboles a una nueva amiga; sábana de hojas que me aislaba de lo que existía mas allá de la acera. Me regaló los primeros suspiros relativamente relajados de la tarde. Comencé a pensar más en claro. Me sentía aliviado de haber claudicado en esa caminata sin destino asignado que se dedicaba a robarme la dignidad. Usando como espejo la mirada de algunos transeúntes con los que había compartido la banqueta, me atrevía a hacer una imagen de mi aspecto desfavorable. La mirada de una señora que si no era de cuarenta, parecía que mal había vivido sus treinta, me hizo pensar que hasta yo me habría arrojado una moneda. Y es que bien sabía de dónde surgía mi intención de quitarme el disfraz de mi mismo. Me sentía tan liviano, mis pasos ya no ejercían peso alguno sobre el suelo, la sombra que me seguía no proyectaba más que una figura abstracta de lo que alguna vez fui; mis dedos ya no hacían romper el agua en mil cristales; mi caminar ya no hacía danzar las hojas cuando pasaba por entre sus ramas, eran ellas las que rasguñaban mi interior. El recorrido por las calles desde la casa de Jimena hasta el parque había semejado una carrera de obstáculos donde en más de dos ocasiones estuve a punto de no librar la valla del recuerdo de las palabras apenas pronunciadas por esos labios que hasta entonces me habían despedido con un beso que siempre hacía hundir mi mejilla y no con un gesto de decepción acompañado por el ligero acercamiento entre sus cejas. Símbolo de tristeza y una apenas mal disimulada aceptación de la realidad.
Recuerdo haber estado presente en su sala y saberme lejos de allí. Estábamos entre sillones pero cada movimiento que hacía, por leve que fuera, me hacía pincharme con los filos de la realidad que me rodeaba. Y cómo no sentirme así. Lo primero que dijo no fue sino una petición de las que te dejan desnudo ante la tempestad. Si la palabra no era suficiente, su mirada jugó como cómplice de sus labios mientras estos me pedían que la perdonara. Se disculpaba. Cómo iba a tener yo motivo alguno para esperar una disculpa de ella si su inspiración moviendo mi pluma siempre fue una fiesta de sueños. En qué realidad absurda yo tendría que disculpar a Jimena. ¡Ridícula verdad!
Como cuando esperamos que el vino abandone la boca y deje en ella tan sólo la esencia de su sabor, al darme a la despiadada tarea de escuchar las palabras contiguas, pensé ridículamente haber empezado a escuchar lo que ella intentaba que mi elemental razonamiento masculino entendiera.
-Discúlpame si no soy capaz de enumerar las justificaciones de mis decisiones, pero temo que las razones no sean dignas de ser comparadas con la grandeza del amor que hemos visto entre nosotros.
Por favor, discúlpame Diego…
Sin reparar en más explicaciones, como si todas las respuestas habitaran entre esas palabras, concluyó con sentenciar la relación a un final irrefutable.
Mejor invitado por su mirada que por mi iniciativa, me encaminé pasmado hacía la puerta de la casa que sería el punto de salida de la ya mencionada carrera de obstáculos que concluiría en la banca en que estoy sentado limándole a golpes de fatiga la ligera capa de pintura que los sucesivos visitantes no volverían a encontrar en días posteriores.
Al salir de su casa, la idea de cuestionarla tajantemente me aterraba haciendo que me alejara de esa idea al tiempo que me alejaba de su calle. Caminé pensando en las acciones que habían desembocado destruyéndolo todo a su paso hasta las palabras que acababa de escuchar. No domino este efecto dominó. Siento que cada ficha que cae vale por dos si es por ella.
domingo, 26 de febrero de 2012
Un compromiso conmigo disfrazado de compromiso contigo...
Hoy, a falta de café, le invito un suspiro para que ella y yo hablemos de mí y yo de ella. Así, con la vida ejerciendo seria repercusión sobre mi ya frágil respiración, comienza la punta del lápiz a deslizar sinuosamente realidades sobre la reciclada hoja blanca de la ilusión. Describe sombra de un futuro que necesitará algo más que el tiempo para convertirse en algo distinto a ello, futuro. Ahora me hace confesar sobre un presente que se jacta de ejercer como pasado con la miserable incapacidad de cambiar decisiones.
Y la miro y me mira. Separamos los labios pero solo para permanecer callados. El ahora es un tiempo del que no queremos charlar, ahora.
Dicen que al autor no puede ser otra persona más que Luis Felipe
sábado, 18 de febrero de 2012
Segundos de Febrero.
Me alegra decir que ya ha pasado, sí, soy una aguafiestas, pero el catorce tristemente me parece el día de la mercadotecnia. Que aguada ¿verdad?
Bueno ya sé ya sé, no escribo muy seguido, pero ya saben una que se debe inspirar, las ideas no llegan igual de rápido cómo relámpagos.
Qué les puedo decir, este mes avanza más lento que la llegada del amor de mi vida. Y apenas el segundo mes del año... Espero con ansias Abril y Mayo, hay algo ahí que mata, mata mi triztesa. Ya veremos. Bien, volvamos a la actividad. ¿Ooooos parece?
lunes, 6 de febrero de 2012
El adiós como la mejor despedida.
Dejé un nota de adiós. Le he dejado todo a los recuerdos, que ellos a veces pesan más que el futuro.
Te he tomado la palabra, te he dejado las cartas encima de tu cama, nuestro juego lleno de trampas se acabó, tú te quedas con las cartas, y yo, alegremente con la única carta ganadora.
Me salgo de tu vida a escondidas, con el juego ganado, con los besos olvidados, con tus torbellinos encerrados en tu casa. Y dile a los recuerdos que no se molesten, que ya no los volveré a ver.
